Una mejora en las condiciones meteorológicas ha abierto una esperanzadora «ventana de oportunidad» en la lucha contra el devastador incendio forestal en Los Gallardos, Almería. Con una cifra de 12 vidas perdidas y 6.600 hectáreas arrasadas por las llamas, la situación ha alcanzado un punto crítico. Las autoridades han detenido a dos personas que se negaron a acatar las órdenes de evacuación, en medio de un operativo masivo que involucra a más de 500 efectivos terrestres y una flota de aeronaves. Desde el Puesto de Mando Avanzado en Turre, se ha intensificado el ataque directo contra el fuego, beneficiándose de la reducción de los vientos. Aunque el balance de víctimas mortales permanece estable, las investigaciones continúan con la esperanza de identificar rápidamente a las víctimas mediante análisis genéticos en Madrid.
El número oficial de evacuados asciende a 1.448, mientras las familias esperan desconcertadas por noticias de sus allegados, con unos veinte ciudadanos temporalmente «ilocalizados». La respuesta coordinada entre administraciones, catalogada de «extraordinaria» por el ministro Félix Bolaños, busca frenar el avance implacable de las llamaradas. El ministro ha enfatizado la necesidad de seguir las instrucciones oficiales, destacando que el comportamiento del fuego refleja la urgencia del cambio climático. En áreas afectadas como Bédar, los esfuerzos se redoblan para localizar a potenciales víctimas, mientras que la Guardia Civil alerta sobre vecinos reticentes a abandonar sus hogares, obligando en algunos casos a desalojos forzados.
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