Un tribunal en Corea del Sur ha sentenciado al expresidente Yoon Suk Yeol a cadena perpetua, al encontrarlo culpable de encabezar una insurrección por su decisión de declarar la ley marcial en diciembre de 2024. El fallo de la corte señala que dicha acción violó la autoridad del Parlamento, calificándola como un acto de insurrección. Aunque la Fiscalía había solicitado la pena de muerte, el tribunal optó por imponer la cadena perpetua, considerando diversos factores al determinar el castigo. La medida de Yoon fue rápidamente contrarrestada por la Asamblea Nacional, que anuló la ley marcial pocas horas después de su declaración.
La crisis política se intensificó cuando, tras el fallido decreto, la Asamblea Nacional procedió a destituir al presidente, un movimiento que fue ratificado por el Tribunal Constitucional en abril de 2025, culminando en el cese de Yoon. Este acontecimiento ha marcado un momento crítico en la historia política del país asiático, subrayando la tensión entre el poder ejecutivo y el legislativo. La sentencia resalta un claro mensaje sobre los límites del poder presidencial y refuerza el papel del Parlamento como contrapeso esencial en la estructura democrática del país.
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