Este martes, una tragedia sacudió la línea R4 de Rodalies cuando un tren descarriló entre Sant Sadurní d’Anoia y Gelida, Barcelona. El incidente, provocado por la caída de un muro de contención, resultó en el fallecimiento del maquinista y dejó una quincena de heridos. Fuentes del Servei d’Emergències Mèdiques (SEM) informaron que al menos cinco de los heridos presentan lesiones menos graves, mientras que tres personas se encuentran en estado grave. La estructura colapsada obligó a activar la fase de prealerta del Plan Ferrocat, movilizando una significativa respuesta de emergencia que incluyó a 70 efectivos de Bombers y una quincena de dotaciones policiales.
Los grupos especializados que acudieron al lugar, como el Grup d’Actuacions Especials (GRAE) y el Grup d’Estructures Col·lapsades (GREC), trabajaron intensamente para estabilizar tanto el muro como el tren. Las autoridades establecieron una zona de seguridad para facilitar las labores. Entre las acciones destacadas, se realizó la excarcelación de una persona atrapada dentro del convoy y la evacuación de varios heridos a zonas seguras para que fueran atendidos por servicios médicos. Este accidente subraya la urgencia de garantizar la seguridad en las infraestructuras ferroviarias mientras la comunidad trata de asimilar la impactante pérdida y las consecuencias del siniestro.
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