La presidenta del Museo del Louvre, Laurence des Cars, ha presentado su dimisión cuatro meses después de una polémica desatada por el robo a plena luz del día de joyas napoleónicas valuadas en 88 millones de euros. Aceptada por el presidente Emmanuel Macron, su salida busca devolver la tranquilidad y dar un nuevo impulso al museo, en coincidencia con grandes proyectos de seguridad y modernización. Este cambio se produce en el contexto del ambicioso plan «Nuevo Renacimiento», que pretende la remodelación de las instalaciones del Louvre para 2031, con destacados cambios como una nueva sala para albergar la Mona Lisa, y que tendrá un “coste adicional” significativo.
La decisión de Des Cars, que había rechazado dimitir inicialmente en octubre a petición del gobierno, se vincula también con tensiones internas en la institución más emblemática de París. Se enfrentaba a conflictos con los sindicatos que criticaban su estilo de «hiperpresidencia» y decisiones clánicas. Además, fue cuestionada por no renovar a Sophie Jugie, una veterana respetada en el museo. Mientras Macron agradece a Des Cars por su labor y le asigna una misión en el ámbito de la presidencia francesa del G7, el museo ahora busca una nueva dirección que pueda liderar con un enfoque acorde a sus desafíos contemporáneos.
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