Hace 249 días, en Algemesí, la vida del joven torero Samuel Navalón pendía de un hilo tras una cornada brutal que estremeció al mundo taurino. Sin embargo, su fortaleza y determinación lideraron un proceso de recuperación asombroso. Asociado ahora con Amador como su apoderado, Navalón ha cimentado su vuelta al ruedo, con compromisos en importantes plazas como Pamplona y Alicante. La cita más simbólica se dio en Madrid, donde su regreso se convirtió en un test de fuego. A pesar de las dificultades con los toros de Montalvo, poco casta y fortaleza, Navalón mostró una actitud irreprochable, acariciando el anhelado trofeo en su reencuentro con Las Ventas.
La tarde se desenvolvió con una serie de desafíos. Los capotazos frente al tercero de la tarde fueron prometedores aunque deslucidos por el viento y la debilidad del astado, especialmente tras la labor del picador Agustín Moreno. El momento culminante llegó con el cierraplaza. Navalón, sin arredrarse pese a una herida en la pierna derecha, se mantuvo firme, ejecutando tandas con temple y determinación, arrancando la faena con pases de rodillas en el centro del ruedo. Aunque el trofeo se escapó por un pinchazo, la actuación dejó constancia de su renovada ambición y pasión por el toreo. A su lado, otros diestros como Garrido e Ismael Martín también dejaron huella, sumando momentos de calidad en una tarde que reafirmó el hambre de triunfo de una joven generación.
Leer noticia completa en La Tribuna de Albacete.

