En su visita oficial a China, Pedro Sánchez instó al país asiático a ejercer un papel más activo en la resolución de conflictos internacionales, enfatizando la importancia del cumplimiento del derecho internacional para acabar con las guerras en regiones como Irán, Líbano, Cisjordania, Gaza y Ucrania. Durante su discurso en la Universidad de Tsinghua, el presidente del Gobierno español destacó que, aunque China ya ejerce una influencia significativa, aún puede incrementar su compromiso en la búsqueda de paz global. A su vez, Sánchez abordó la cuestión económica, solicitando a China que fomente una mayor apertura económica que permita equilibrar el déficit comercial con la Unión Europea, el cual considera insostenible a largo plazo.
En el ámbito de las relaciones bilaterales y globales, Sánchez elogió la «grandeza» de China y la instó a participar en la resolución de retos globales como el cambio climático y el desarrollo de una inteligencia artificial responsable. Expresó su deseo de fortalecer los vínculos entre Europa y China sin que esto implique renunciar a otras alianzas, sugiriendo que el mundo multipolar actual ofrece una oportunidad para cooperar desde el respeto mutuo. Pese a las diferencias que puedan existir, el presidente abogó por centrarse en los puntos comunes con el objetivo de construir una relación prospera, destacando que tanto la UE como China son fundamentales para la estabilidad y prosperidad global.
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