En una reciente comparecencia ante la Comisión de Sanidad del Congreso, la ministra de Sanidad, Mónica García, abordó la situación sanitaria de los migrantes llegados a Ceuta el pasado 30 de julio, subrayando la inexistencia de un vínculo entre la llegada de estas personas y el aumento de enfermedades infecciosas. García defendió que no son los migrantes quienes traen enfermedades como la tuberculosis o la varicela, sino que las condiciones de hacinamiento impulsan la propagación de estas enfermedades, que ya existen en España. La ministra criticó las declaraciones de la ultraderecha que asocian migración con enfermedades y delincuencia, calificándolas de falsas y xenófobas. En su discurso, detalló que el riesgo de transmisión de infecciones entre los migrantes es moderado, mientras que para la población local en Ceuta es bajo, gracias a la implementación de circuitos de asistencia sanitaria diferenciados.
Sobre los casos específicos detectados hasta ahora, se ha identificado tres casos de tuberculosis y tres de varicela, siendo algunos de estos independientes de las recientes llegadas migratorias. García también mencionó el hallazgo de aproximadamente 60 casos de gastroenteritis, atribuidos a las condiciones alimentarias deficientes. En cuanto a la sarna, incidió en que es una enfermedad existente en el país y que los migrantes afectados están recibiendo tratamiento adecuado. De cara al futuro, la ministra destacó que la vacunación de la población migrante comenzará la próxima semana, con un total de 45.000 dosis donadas, de las cuales 15.000 corresponden a la triple vírica. Este paso se considera esencial, dado que las tasas de vacunación en este grupo difieren de las de la población española, subrayando la importancia de una atención sanitaria inclusiva y adaptada.
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