Una vez más, Samuel Navalón dejó su huella en la plaza de toros de Alicante, logrando un triunfo notable en su temporada. Desde su entrada con largas cambiadas, Navalón capturó la atención del público. El toro de Puerto de San Lorenzo, al que le faltaba fuerza y casta, encontró en el torero un desafiante adversario. Con una faena de muleta llena de entrega, Navalón se metió en el bolsillo al respetable, superando la resistencia del animal, especialmente por el pitón derecho. Cerró su actuación con unas ajustadas bernardinas y una estocada certera, lo que le valió dos orejas, aunque algunos las consideraron un tanto generosas.
En su enfrentamiento con el quinto toro, Navalón mantuvo el nivel con verónicas de buen gusto, a pesar de que el animal no mostró gran interés en el encuentro. Destacó el quite por chicuelinas y la actuación de Javier Perea al quitarse el sombrero por sus buenos pares. Aunque Navalón inició de rodillas un emotivo intercambio templado, su esfuerzo resultó intermitente, y los errores con los aceros impidieron que culminara de manera tan exitosa como en su primera faena. Sin embargo, la disposición y el empeño del torero dejaron una grata impresión en el público.
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